History

Tony Williams enjoyed an incredible career in dance. Becoming the first African-American principle dancer in the Boston Ballet paved a way of life for Tony that would sculpt his social vision forever. It was access to an arts education that provided that essential first spark when Tony was brought into the Boston Ballet fold in the 1960 to develop his undoubted talent.

Through Tony’s experiences, he had a vision of using a dance education model to unite diverse communities in Boston. He saw that gathering young people together to connect to artistic expression brought out qualities of empathy, mentorship and leadership. The art was the medium. To reflect this, Tony conceived of a reimagining of the Nutcracker. By making it a Boston story, and merging beautifully the classical dance form with dances representing other cultures, Tony brought us the Urban Nutcracker.

In 2001, the production debuted at the Strand Theatre in Dorchester.

For three performances, the show brought a new energy to the artscape in Boston. There was an excitement at such  brave artistic adventure, produced by a tiny organization. It was a multicultural celebration that worked as a beautiful piece of art!

Through growth in the coming years, the Urban Nutcracker extended its run and moved from the Strand Theatre (during its period of renovation) and was hosted in the Wheelock Family Theatre and in the Back Bay Events Center, where it is today. The production now enjoys a run of 15 performances and Tony is never content to leave it at that. 

 
Every inch gained means many miles of dreaming follows. Access remains crucial to the message of the Urban Nutcracker, which runs community discount programs and an autism-friendly performance. To the Urban Nutcracker, “access” is never a  buzzword, it is serious business. And all the while, the critics rave.

In its 15th year the Urban Nutcracker enjoys a makeover with new sets and costumes (costumes made in Boston!) to sustain the production for the medium term and to bring continue to bring a vibrant holiday cheer to audiences.

 

 

En Español:

Tony Williams disfrutaba una carrera increíble en la danza. Su experiencia como el primero bailarín principal en el Boston Ballet abría el camino un estilo de vida que esculpirían su visión social para siempre. Fue acceso a una educación en los artes que proporcionó esa primera chispa esencial cuando Tony fue traído en el Boston Ballet en el año 1960 para desarrollar más su talento.

Por las experiencias de Tony, él cultivaba una visión de usar un model de educación en la danza para unir comunidades diversas de Boston. Veía que juntando los jóvenes para conectar la expresión artística saca a relucir las cualidades de empatía, guía y liderato. El arte fue el medio. Para reflejar esto, Tony concibió una nueva visión del Nutcracker. Por hacerlo una historia de Boston, y juntándolo hermosamente con la forma de danza clásica y danzas representando otras culturas, Tony nos trajo el Urban Nutcracker.

En 2001, la producción debutó al Strand Theatre en Dorchester.

Por tres representaciones, la obra traía una nueva energía a la cultura artística de Boston. Habría una ola de excitación a una aventura artística tan valiente, producido por una organización tan pequeña. !Fue una celebración multicultural que trabajó como una hermosa pieza de arte!

Por crecimiento en los próximos años, el Urban Nutcracker extendió su correo y se mudó del Strand Theatre (durante su periodo de renovación) y fue albergado por el Wheelock Family Theatre y el Back Bay Events Center, dónde está hoy. La producción ahora disfruta un correo de 15 representaciones, pero Tony no está contento dejarlo a esa. Cada milímetro ganado significa muchas más millas de soñar para seguir. El acceso se queda crucial al mensaje del Urban Nutcracker, lo cual corre programas de descuento para la comunidad y una representación dirigido a personas con autismo. Al Urban Nutcracker, “acceso” nunca es una palabra de moda, es negocio serio. Todo el tiempo, las críticas deliran.

En su año decimoquinto, el Urban Nutcracker disfruta un cambio de imagen con nuevos escenarios y costumbres (¡costumbres hecho en Boston!) para sostener la producción por el término medio y para seguir traer espíritu navideño a las audiencias.